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3 claves para acabar con la falta de constancia: Mi caso tocando el ukelele

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falta de constancia

Este es un post de invitado de Javier Pereira, de Ukelele Online.

Hoy es la primera vez que dejo escribir a alguien en mi blog. Aún recuerdo la primera vez que lo lancé… el resultado fue de apenas 60 visitas durante el primer mes.

Pasaron un par de meses y la situación no había mejorado. De hecho, había ido a peor. Aunque lo que me sorprende es que solo había escrito dos artículos en casi 3 meses (me costaba una barbaridad).

Tenía un grave problema y no me daba cuenta. Se trataba de la falta de constancia.

Así fue cómo decidí ponerme las pilas y aprender de una vez por todas. Tomé varias decisiones que lo cambiaron todo, como por ejemplo, que pasase lo que pasase, publicaría un post todos los martes.

Gracias a ello conseguí más de 3.000 visitas el primer mes de vida en el blog.

En el post de hoy, Javi nos cuenta toda su experiencia para vencer la falta de disciplina. La verdad es que desde que contactó conmigo me gustó muchísimo su historia y su forma de trabajar. Es por eso por lo que he decidido invitarle al blog para que nos cuente su historia y aprendamos a ser un poquito más constantes.

Si tienes alguna pregunta ya sabes, escríbele en los comentarios 🙂

Ahora sí, te dejo con Javi.

¡Todo tuyo crack!


Vienes de estudiar o trabajar y llegas a casa sin energía. Es tarde y lo único que te apetece es sentarte en el sofá y ver la televisión. Llevas un rato sentado, te viene a la mente ese proyecto que un día empezaste pero te pones excusas para no ponerte a ello. “Es tarde”, “ahora no es el momento”, “todavía no estoy preparado…”.

Cambias de canal y te convences que lo que estás haciendo no es nada malo. Se hace de noche, mañana será otro día y ya decidirás si te pones a ello.

¿Te suena esta historia?

Hola, mi nombre es Javier y te admito que este pasaje me ha acurrido en multitud de ocasiones. No importa los libros de desarrollo personal que hayas leído, los años que tengas o lo que hayas viajado por lo largo y ancho del mundo, te va a acabar sucediendo.

Abandonar a medio camino ha formado parte de mi vida en continuadas ocasiones. A los 15 años me regalaron una guitarra eléctrica que nunca acabé aprendiendo a tocar. Un tiempo más tarde, llegó a mis manos un teclado que ya no le servía a mi vecino y a los pocos días de curiosearlo acabó aparcado en la esquina de mi habitación.

El hecho de ser poco constante y disciplinado con mis metas abandonando antes de tiempo me ha hecho sentir derrotado y con un gran sentimiento de culpabilidad en muchas ocasiones.

Tanto si te has propuesto empezar a viajar solo, emprender o mejorar el inglés… la falta de constancia aparecerá en tu camino y tienes que hacerle frente, no vale esconderse. En el post de hoy te explico mi manera de echarle un pulso. ¿Empezamos?

Qué es la falta de constancia y por qué tienes que acabar con ella

La falta de constancia es la ausencia de una acción continuada. Una carencia en tu voluntad para hacer una determinada cosa durante un tiempo.

Como dice el motivador y coach internacional Anthony Robbins, “Si queremos dirigir nuetra vida, tenemos que tomar control sobre nuestras acciones. No es lo que hacemos de vez en cuando, sino lo que hacemos continuadamente”.

Déjame decirte algo, la palabra “constancia” no es la más seductora del diccionario. No se venden muchos libros que te animen a esforzarte y ser constante en una acción determinada. ¿La razón? Teniendo una sociedad diseñada para responder a deseos de forma inmediata, la constancia vende poco.

Nuestra mente está diseñada para que nos sea mucho más apetecible ver un vídeo con un título “Aprende inglés sin esfuerzo” o “Aplica este truco y perderás grasa de inmediato”.

Más de uno hemos caído una y otra vez en esta trampa. La cuestión es sencilla, resulta más fácil perder tiempo intentando aprender el “truco secreto” que seguir haciendo lo que sabemos que tenemos que hacer.

Pero, por un momento, piensa a largo plazo. ¿Cómo ves a tu yo de aquí a 5 años?

La situación no va a mejorar a menos que mejores tú. Como leí en algún lugar, “los semáforos de la vida no van a estar todos en verde para que te pongas manos a la obra”.

¿Realmente piensas que tomando el camino fácil vas a llegar donde te has propuesto?

Ten en cuenta que todas las acciones que has realizado (o has dejado de realizar) te han llevado a dónde estás hoy. Tu trabajo, los amigos que tienes y tus hobbies son todo consecuencias.

Mi experiencia con la falta de constancia en el ukelele

En mi caso, la falta de constancia y perseverancia ha sido como un leitmotiv que ha ido apareciendo a lo largo de mi vida, pero cuando la recuerdo con más intensidad fue al recibir mi primer ukelele.

Por aquel entonces, vivía y trabajaba en un pueblo poco glamouroso de Reino Unido.

Recién me había mudado y empecé a darme cuenta que solía haber menos horas de luz diarias, llovía más y había alguna que otra diferencia cultural respecto a España. Las noches empezaban a partir de las cinco de la tarde en noviembre, hacía frío en la calle y había que buscarse un pasatiempo para los meses de invierno.

Siempre había tenido la ilusión de aprender un instrumento musical y pensé que el ukelele era lo que necesitaba. Un instrumento menudo, con menos cuerdas que la guitarra, con un sonido exótico y un poco postureador, ¿por qué no admitirlo?

Me compré por internet mi primer ukelele, me llegó a casa y lo abrí emocionado. Lo cogí en brazos y se me quedó una sonrisa de tonto. Ahora ya podía tocar y cantar en ukelele mis canciones favoritas…

constancia y perseverancia

Cómo aprender a ser constante. Mi mayor reto al principio

Después del éxtasis inicial de quitar el embalaje y juguetear un poco con la emoción, vino la cruda realidad. Siendo sinceros, no tenía ni idea de como tocar un ukelele desde cero. Nunca había tomado una clase particular de música ni había tocado un instrumento diferente a la flauta dulce en primaria 😀

Manos a la obra me dirigí a internet con el objetivo de aprender a tocar el ukelele.  Pude ver conceptos importantes como adquirir una buena postura al sujetar el instrumento, familiarizarse con las notas, realizar una correcta afinación o aprender acordes.

Como creía que podía aprender a tocar el ukelele en aquella misma tarde sin tener ni idea, quise aprenderlo todo de golpe. Error.

En el fondo se trataba de la manifestación de un mecanismo de defensa para proteger mi ego, recordaba a mi pasado abandonando mis propósitos ante la mínima adversidad y quise remediarlo haciéndolo rápido y mal.

Había un elefante en la habitación y se llama falta de constancia.

Pasó el tiempo y acabé abandonado el ukelele en una esquina porque no tenía ni idea de como se tocaba y me sentía mal al ver que no estaba avanzando.

Esto es un problema muy común en cuanto a los instrumentos. A la gente le regalan por su cumpleaños una armónica, un piano, una guitarra… las personas que reciben el instrumento intentan aprender a tocarlo pero acaban abandonando por falta de disciplina y perseverancia.

Al cabo de unos meses, un domingo cualquiera en una habitación de piso compartido cualquiera… me acordé que tenía un ukelele muerto de risa en mi habitación y era hora de empezar a aprender a tocarlo. No podía estar saltando de flor en flor, tuve una conversación conmigo mismo y me dije que si no le ponía las horas necesarias en aquello que quería nunca iba a llegar a tocar en ukelele aquella canción que me volvía loco.

Me imprimí la planilla de los días que trabajaba en la pared de mi habitación y fijé la mirada en aquellos que libraba. Al trabajar turnos largos no podía dedicar tiempo todas las tardes, así que de los días libres que tenía, me propuse dedicarle tres días a la semana sí o sí a tocar el ukelele un mínimo de 30 minutos.

Me compré mi primer libro de ukelele y empecé a practicar las lecciones una a una. Al principio me costaba al no atinar tocando las cuerdas, pero a medida que pasaba el tiempo fuí adquiriendo memoria muscular. Además, complementaba las lecciones viendo tutoriales de ukelele en vídeo para complementar tocando las canciones que más me hacían vibrar.

No fue nada fácil, las paredes de mi habitación eran papel de lija y a mis compañeros les costaba tener paciencia. Pero dejé de parar atención en cosas que no dependían de mi y buscaba soluciones, como por ejemplo, aprender las posiciones de acordes en el mástil sin necesidad de rasguear fuerte o salir a un parque cercano cuando el tiempo lo permitía.

Aquí te traigo tres claves desde mi experiencia personal para que puedas neutralizar las ganas de desistir y empieces hoy mismo a ser más constante en lo que te propongas.

Las claves necesarias para aprender a ser constante

NOTA: No tomes al pie de la letra lo que voy a escribir a continuación. Pues son consejos que comparto desde mi experiencia y puede que en tu caso particular no se aplique al 100%. Sin embargo, quizás algo de lo que escriba resuene contigo y veas interesante poner en práctica algunas de las ideas que comparto.

1.- Busca un propósito que te mueva de verdad

Las personas que han movido el mundo han tenido propósitos de una gran envergadura. Ejemplos son Henry Ford poniendo un coche en cada casa, Charles Darwin sentando las bases de la teoría de la evolución o Thomas A. Edison demostrándonos que no hay sustituto para el trabajo duro.

Vidas con propósito son vidas que merece la pena ser vividas.

Imagina que a día de hoy aún no tienes un propósito que te motive de verdad. Si quieres descubrirlo ahora mismo, imagínate que tienes todo el dinero del mundo y dispones de todo el tiempo del mundo ¿a qué te dedicarías?

Ahora piensa una cosa: Esa cosa que tienes en mente, ¿es lo suficientemente fuerte para que sigas de aquí a 5 años?

Si la respuesta es no, mucho me temo que falla algo.

Olvídate de empezar un proyecto para un tiempo determinado y más adelante empezar otro que ya sea “el de verdad”. O mucho peor, olvídate de empezar dos proyectos a la vez. Necesitas generar un deseo interno ardiente cuando hables de tu propósito.

Si no te gusta lo suficiente, lo vas a acabar dejando. Es cuestión de tiempo.

Mi opinión es que tu proyecto tiene que ser algo que te conmueva. Te tienes que levantar por las mañanas y acostarte pensando en él. No puede ser algo “cuando de apetezca”.

como ser constante y disciplinado

2.- Métele horas y organízate

Tienes que entender que para que algo funcione le tienes que meter horas y horas.

Tienes que coger tu propósito y atacar su core sin contemplaciones. Si tu propósito es ser el mejor bloggero de habla hispana, olvídate de perder el tiempo eligiendo el mejor logo o formulario de contacto, tu core es publicar posts de calidad (recuerda que puedes realizar este curso gratuito de Jesús). Si quieres tener un gran canal de Youtube, dedícale más empeño en conectar con tu audiencia que perdiendo infinitas horas en decidir si grabas en 720p o 1080p.

Céntrate en lo verdaderamente importante y pasa a segundo plano el resto.

Ponte en la piel de como aborda el márketing Seth Godin, las inversiones Warren Bufett o la natación Michael Phelps. Estas personas son auténticos “fueras de serie” por la cantidad de tiempo de calidad que han dedicado a su misión de vida.

Practica y aprovecha cualquier momento (por poco que creas que sea) para ir sumando “horas de vuelo”. Poco a poco irás adquiriendo el hábito de ponerte a ello, ya sea para aprender ese idioma, practicar ese instrumento o emprender eso que tanto deseas.

Párate un momento y piensa ¿qué momentos de tu día puedes aprovechar?

También, te sugiero que empieces a marcarte metas. Si tienes valentía, una recomendación que te puede servir es planearte objetivos cuatrimestrales y realizar una posterior revisión de objetivos.

3.- Evita las distracciones innecesarias durante tu camino de constancia y perseverancia

Lo más importante para ser constante en la vida es aumentar tu nivel de concentración. Puedes valorar cuál es este nivel por el número de veces que te distraes.

¿Cuántas pestañas tienes abiertas en tu navegador mientras lees esto?

Si tienes más de una pestaña abierta puede ser un síntoma de algo. Buscar mecanismos para evitar distracciones y gestionar el tiempo es necesario para acabar con la falta de constancia.

Las herramientas que yo particularme más utilizo son totalmente gratuitas, se resumen en utilizar el modo avión del móvil y aprender a decir no.

Por un lado, si utilizas el modo avión evitarás globos con los mensajes poco urgentes que te envían por las aplicaciones de mensajería instantánea (y los que tanto te has condicionado a responder de inmediato). Además, evitarás caer en la tentación de meterte en las redes sociales de buenas a primeras, ya que no tienes conexión.

Por otro lado, si aprendes a decir no tendrás mucho ganado. Aquirir la habilidad de saber decir no con asertividad, no es fácil. Es más sencillo decir sí a tus amigos para salir a cenar que decir no y ponerte a meter esas horas a tu proyecto.

Si dices no a esas personas, quizás se sientan “ofendidas” o quizás tienes miedo de perder esa oportunidad o “experiencia”. Pero piensa que si dices no, quizás estás dándote una oportunidad de seguir mejorando en tu área de expertise y ofrecer un valor real al mundo que te rodea.

¡Prioriza!

Conclusión

Búscate un propósito que te mueva de verdad: “Si no aprendo el ukelele de verdad nunca tocaré esa canción que tanto me gusta en un instrumento”.

Métele horas y organízate: “Me imprimí la planilla de los días que trabajaba en la pared de mi habitación y me fijé en los que libraba. De los que tenía libre, iba a dedicarle tres días a la semana si o si a tocar el ukelele mínimo 30 minutos”.

Evita las distracciones innecesarias durante tu camino: “Las herramientas que yo particularme más utilizo son totalmente gratuitas: utilizar el modo avión del móvil y aprender a decir no”.

Gracias a poner en marcha estas acciones para plantarle cara a la falta de constancia, puedo decir que ha habido cierto cambio favorable en mi vida.

Noto que a día de hoy tengo claridad en mi propósito, doy prioridad a mi proyecto por encima de cosas mundanas y me esfuerzo por mejorar en mi camino con el ukelele.

Tanto es así que hace unos meses rompí con la barrera del miedo escénico y me aventuré a iniciar mi propio canal de ukelele donde subo contenido que quizás te pueda interesar 😉

Aquí tienes mi último vídeo:

Aunque todavía me queda mucho por aprender y practicar en ukelele, ¡voy a por ello!

Ahora te toca a ti, ¿te has visto en alguna situación parecida? ¿Cuál crees que es tu principal problema para comenzar a ser una persona constante?

¡Cuéntanos en los comentarios!

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Javier Pereira

Enamorado del buen café. A principios de 2016 cayó en mis manos mi primer ukelele y desde entonces no he parado de curiosearlo. Si quieres empezar a tocarlo y no sabes por dónde empezar, quizás te interese mi proyecto Ukelele Online.

4 Comments

  1. Un placer colaborar con tu proyecto Jesús, gracias por hacerme un hueco.
    Quedo por aquí por si alguien tiene dudas o alguna sugerencia del post.
    Saludos 😀

    • ¡Las gracias a ti Javier!

      Has trabajado muy bien, además del pedazo de post que has publicado. Mucho ánimo con tu proyecto y ya sabes, para cualquier cosa aquí estoy.

      Un fuerte abrazo!

  2. Muy bueno tu post. Me siento 100% identificada. En este momento tengo más de treinta pestañas abiertas!!
    Muy buenos consejos

    • Me alegro de que te haya gustado Rox!!

      Sinceramente, no eres la única a la que le pasa jeje 🙂 Debemos intentar mantener el foco en todo lo que hacemos. Una vez cumplido esto, los resultados acabarán llegando!

      Un abrazo y gracias por comentar!

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