La falacia del costo hundido y por qué nos incita a tomar malas decisiones

Hoy me gustaría preguntarte una cosa:

¿Qué harías en estas dos situaciones diferentes?

«Te encanta el teatro y llevabas tiempo deseando ir a una de tus obras preferidas. Escuchas que van a presentarla en tu ciudad y compras dos entradas a un precio de 40€ cada una. Al llegar el día, emocionada, vas en dirección al teatro que se encuentra a unos 40 minutos de casa.

Cuando llegas a la taquilla, te das cuenta de que has perdido las entradas. La única manera de ver la obra es comprando otras dos por el mismo precio. ¿Las comprarías y entrarías a la función?»

¿Y en esta otra?

«Te encanta el teatro y llevabas tiempo deseando ir a una de tus obras preferidas. Escuchas que van a presentarla en tu ciudad así que decides ir. Has visto que el precio de la entrada son 40€ y se compran en taquilla el mismo día de la obra. Al llegar el día, emocionada, vas en dirección al teatro que se encuentra a unos 40 minutos de casa.

Cuando llegas a la taquilla, te informan de que se han agotado las entradas de 40€. La única manera de entrar es comprar dos entradas por 80€ cada una. ¿Las comprarías y entrarías a la función?»

Encontré este pequeño ejercicio leyendo Thinking Fast and Slow y me resultó muy curioso.

Y es que, algunas personas tomarían la misma decisión en ambas situaciones, ya sea una u otra. Sin embargo, la mayoría se volverían a casa en la primera historia y comprarían las entradas en la segunda.

¿Por qué?

Aunque, si partimos de la base de que los euros que salen de nuestro bolsillo en ambas historias serían iguales, la primera depende de nosotros y la segunda no.

El hecho de haber perdido nosotros las entradas hace que, para nuestra mente, ese gasto extra de 80€ sea mayor que en la segunda situación.

La falacia del costo hundido y la aversión a la pérdida

La falacia del costo hundido o irrecuperable es una inversión que parece no ser rentable y la cual nunca recuperarías si dejas de invertir en ella.

Pero dejemos de tecnicismos, y vayamos al día a día… ¿En qué me afecta a mí esto y por qué me conlleva a tomar decisiones equivocadas?

¿Te suenan algunas de las siguientes situaciones?

  • Has comprado un libro que te había recomendado todo el mundo. Empiezas a leerlo con ganas y cuando llevas la mitad te das cuenta de que no te ha gustado. ¿Lo terminarías o empezarías otro asumiendo el tiempo que has perdido y el coste del libro?
  • Empezaste a estudiar la carrera de Biología (sin saber muy bien por qué), sin embargo, llevas 2 años de carrera y te das cuenta de que no te gusta absolutamente nada. ¿Terminarías la carrera por el hecho de que ya llevas 2 años en ella o buscarías nuevas opciones?
  • Has empezado un negocio, llevas un año en él y aún sigue en pérdidas. Haces balance y crees que la cosa no puede mejorar mucho. ¿Seguirías invirtiendo para intentar reanimarlo o buscarías nuevas opciones de negocio asumiendo pérdidas?
  • Te encuentras en una relación de 7 años. Ha llegado un punto en el que ambos os dais cuenta de la relación está empezando a ser tóxica. Tenéis distintos caminos y ninguno os lleva a un sitio en común. La relación está muerta y no hay forma de recuperarla. ¿Seguirías intentando recuperar la relación o buscarías nuevas opciones asumiendo que has estado 7 años con esa persona?
  • Has comprado un vestido para una boda por 300€. Finalmente se canceló, y tras 3-4 años ha pasado de moda y te ha dejado de gustar. Sabes perfectamente que no lo utilizarás… ¿Lo guardarías en el armario por si te lo volvieras a poner o lo venderías por 50€ en Wallapop asumiendo las pérdidas que conlleva?

Y muchos más ejemplos que podría poner. Son situaciones reales en las que nuestro pasado interfiere en decisiones futuras.

Esto ocurre por dos motivos principales:

  • Cuanto más invertimos en algo (tiempo, dinero, recursos, etc…), más nos aferramos a él y más nos cuesta soltarnos.
  • El enfado por perder es mayor que la alegría de ganar. Es decir, vemos el vaso medio vacío.

Y para que veas que es verdad, te quiero preguntar una cosa:

¿Apostarías conmigo a cara o cruz teniendo en cuenta que si ganas te doy 400€ y si no pierdes 250€?

Probablemente no.

Y aunque tú creas es una buena decisión, no lo es.

Pero eso, te lo voy a explicar un poco más adelante…

Qué hacer entonces para evitar decisiones equivocadas

Aunque desde fuera parece relativamente fácil no caer en este tipo de sesgos, cuando tú eres el que tienes que decidir no es igual.

Por eso, he decidido resumir algunos de los conceptos que te pueden ayudar a no tomar malas decisiones:

Aceptar que no nos gusta perder

Es así y punto.

Por más que quieras cambiarlo no lo vas a poder hacer. El ser humano está programado para sentirse mal por las pérdidas.

La cuestión no es que no te guste perder, sino cómo puedes afrontarlo mejor.

Mi primera web de afiliación con Amazon fue un auténtico fracaso. Dediqué mucho tiempo a crear muy buenos artículos sobre cámaras deportivas y tanto las visitas como los ingresos fueron nulas.

Aunque decidí tirar la toalla al principio, me di cuenta de que tenía dos opciones:

  • Verlo como una pérdida de dinero y tiempo en la creación de la web.
  • Asumir las pérdidas y valorarlo como un aprendizaje: He mejorado la redacción de artículos, he aprendido posicionamiento web y ahora sé cómo crear una web de cualquier tipo. Además, he aprendido conceptos como la competencia y la demanda que en un futuro me ayudarán a analizarlo mejor y tener mayores probabilidades de éxito.

¿Cuál crees que es la actitud correcta?

Consejo personal: Aprende a mirar las pérdidas como una fuente de aprendizaje que te llevará a ganancias en un futuro. Por favor, nunca te martirices por haber fallado en algo. La única forma segura de fallar es no intentarlo 😉

A largo plazo, la probabilidad está de nuestra parte

Esto es clave. Si hay algo con lo que quiero que te quedes de este artículo es con esta idea:

¿Recuerdas la apuesta que teníamos tú y yo pendiente de cara y cruz?

Si ganas te llevas 400€ y si no, pierdes 250€.

Aunque el valor esperado sea de ganar 75€, muchas personas no lo harían porque les dolería más perder 250€ que ganar 400€.

Entonces, para ellas el valor esperado “psicológico” es negativo y por eso no entrarían en la apuesta.

Y ahora digo yo…

¿Y si hacemos 10 tiradas?

La opinión probablemente cambiaría, ya que a largo plazo aumentan las probabilidades de ganar.

Y mi pregunta es…

¿Crees que en la vida no te vas a encontrar situaciones en las que tengas mucho más de lo que ganar que de lo que perder?

Por lo tanto, si en 10 o 100 tiradas te lo apostarías conmigo, en cada una de ellas por individual deberías hacerlo, aunque pierdas.

En definitiva, si alguien te ofrece apostar de esa forma a cara o cruz, deberías hacerlo.

Así es como funciona la mente de un jugador de póker. Si vas a ganar 2 de cada 1 que pierdes, tienes que jugártela siempre, ya que en el largo plazo vas a ganar.

¡Ojo!

Lo que nunca podrías hacer es jugar cuando tienes más que perder que ganar , y no solo en la probabilidad, sino en el impacto de los resultados (recuerda el artículo que escribí sobre antifragilidad).

Coste oportunidad

Cuando piensas en posibles costes, se te viene a la mente todo lo que has invertido ya, pero… ¿Has pensado en el coste de oportunidad?

Es decir, no solo el coste de mantener esa idea es alto, sino que decidir mantenterla significa decir que no a otras cosas mucho más rentables.

  • En vez de pensar que has perdido 2 años de biología, piensa en que has recuperado 2 (los que no vas a hacer) y en ese tiempo vas a hacer otras cosas mejores para tu futuro y más interesantes para ti.
  • En vez de pensar que habrías perdido el tiempo en leer la mitad de ese libro que no te gusta, piensa que si sigues leyéndolo, estás desperdiciando tiempo que podrías aprovechar para leer otros mejores.
  • Si sigues manteniendo un negocio destinado al fracaso, piensa lo que podrías hacer con ese dinero si dedicas el tiempo a otra cosa (invertir, crear un negocio nuevo que sea rentable, etc…)

Intentemos ver el vaso medio lleno y valoremos todos los posibles costes.

Apóyate de tu alrededor

Como dije al principio, este tipo de situaciones suelen ser muy fáciles cuando las ves desde fuera, pero no tanto cuando eres tú el que está dentro.

Por eso, siempre recomiendo acudir a personas de confianza para que valoren la situación y te den una opinión externa a ti.

Te ayudará a ver y valorar nuevas opciones que tú no te habías dado cuenta, o que no querías ver.

¡Ojo! Al final tú serás el que tenga que decidir. No tomes la decisión porque “alguien” te lo haya dicho.

Conclusión final… ¿Cuándo es el momento de dejarlo y buscar nuevas opciones?

Para acabar, quiero hacer hincapié que no estoy diciendo que lo nuevo sea mejor que lo viejo, ni que tengas que acabar con una relación porque hayas tenido un mes mal o que salgas de la carrera cuando solo te quedan 2 asignaturas para terminarla.

Cada situación es un mundo y eso lo deberás valorar tú mismo.

Y Jesús…. ¿Cuándo sé que es el momento perfecto para dejarlo y buscar nuevas opciones?

Podrás buscar consejos y ayudas, como el libro The Dip de Seth Godin. Tendrás que analizar toda la situación, pedir consejos, valorar todos los costes (incluido el de oportunidad), etc… y aun así nunca lo vas a saber al 100%.

Un consejo que te podría dar es que valores estos posibles puntos de abandono antes de empezar el proyecto.

  • ¿En qué momento crees que deberías dejar una relación?
  • Si empiezas un proyecto ¿Qué objetivos te marcarías a 1/2/3 año vista? ¿Qué métricas en ese año son sinónimos de tener que abandonar?
  • ¿Cuánto tiempo límite deberá pasar sin usar ese vestido de la boda para venderlo por Wallapop?

Así evitarás el factor psicológico del momento.

Necesitas una decisión basada en la razón y en métricas, no en el miedo de perder dinero o de que no vaya a salir bien y mucho menos, que el tiempo y recursos que hayas invertido interfieran en tu decisión futura.

Aun así, la práctica no es igual que la teoría y cada situación será diferente.

Por eso, la mejor recomendación que puedo darte es que recuerdes qué es lo que tienes que hacer para tener suerte y busca situaciones en que las probabilidades de ganar sean mayores que las de perder.

Te aseguro que de ese modo te irá bien en el largo plazo.

¿Y tú? ¿Te has encontrado en una situación así? ¿Qué hiciste para tomar una mejor decisión?

¡Te leo en los comentarios!

### La foto es uno de los últimos días de mi experiencia en Pekín. Concretamente, en el Summer Palace después de haber nevado una gran cantidad.

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6 comentarios en “La falacia del costo hundido y por qué nos incita a tomar malas decisiones”

  1. Hola Jesús

    Muy interesante tu artículo. Mi opinión cuando se hacen este tipo de predicciones basándose en el largo plazo, y que tienen en cuenta la esperanza matemática de las diferentes opciones, puede ser una ayuda, pero no debería hacernos actuar siempre guiados por las estimaciones.

    Aunque la esperanza matemática sea positiva la varianza previa nos puede haber destrozado antes de llegar al largo plazo y es algo a tener muy en cuenta en las decisiones. Igual de importante o incluso más, es limitar el daño que seguir el camino que mejor estimación tiene para el largo plazo.

    Recuerdo que nuestro profe de física en el colegio nos planteaba el caso de un elefante que se dirigía hacia un precipicio con velocidad positiva (hacia la derecha) y aceleración negativa (hacía la izquierda).
    En el largo plazo, este elefante, cuando calculas su posición para un tiempo lo suficientemente elevado, se encuentra mucho más a la izquierda de su posición inicial, pero sin embargo, para tiempos pequeños ya habría caído por el precipicio y, evidentemente, no estaría en su posición final prevista para el largo plazo.
    El caso aquí es con esa pequeña velocidad positiva que se iba reduciendo poco a poco, hasta hacerse cero y volverse negativa, ocurre después de haber caído por el precipicio y no es suficiente.

    Es un caso parecido a lo que Taleb muestra en Antifrágil como estrategias cóncavas y convexas, y que nos hace tener en cuenta que el camino para llegar a este largo plazo, del que estamos seguro que es «bueno» para nosotros, es muy importante para no destruirnos por el camino.

    Un saludo y enhorabuena por el blog

    Responder
    • ¡Hola Pedro!

      Muchas gracias y estoy completamente de acuerdo contigo. Por eso hago alusión al artículo de cómo tener suerte y antifragilidad.

      ¡Nunca debemos quedarnos fuera del juego!

      En estos artículos puse el ejemplo de la ruleta rusa, en el que 1 de 10 veces te ejecutaban, y las otras 9 ganabas 500.000€, o por ejemplo, no contratar un seguro de viajes. Son situaciones en los que la esperanza matemática pueden ser positivas, pero una situación negativa te hacen fallecer o arruinarte.

      Este tipo de situaciones hay que evitarlas siempre.

      Gracias por la aclaración 🙂

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  2. Me parece acertada tu manera de tomar decisiones basadas en métricas y por el razonamiento, ya que la mayoría de las personas estamos acostumbradas a responder ante cualquier situación de manera emocional, «reaccionando» en automático, dejando atrás la lógica, sin duda me dio que pensar y tratare de aplicarlo en mi toma de decisiones. Gracias por tu tiempo y valioso enfoque!

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