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Sistema de creencias: El sorprendente motivo del porqué haces lo que haces

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sistema de creencias

Hoy quería empezar esta mini serie de dos artículos acerca de nuestro sistema de creencias. ¿Por qué actuamos de la forma en que lo hacemos y no de otra?

Qué es nuestro sistema de creencias y por qué es tan importante

Una creencia es el estado de la mente en el que un individuo supone verdadero el conocimiento o la experiencia que tiene acerca de un suceso o cosa.

Por lo tanto, podríamos decir que un sistema de creencias sería como el manual de instrucciones personal de cada uno, en el cual se refleja los pensamientos, hipótesis y objeciones acerca de cómo funciona este mundo.

Hace tiempo, leí este post acerca del origen de nuestras creencias en Vivir al Máximo y quería reflexionar y profundizar sobre este tema tan interesante.

Todos, desde pequeños, vamos creando nuestro propio modelo de realidad.

Es decir, si tocas una cerilla por la punta cuando está encendida, te quemas. ¿Obvio, no?

Esa quemadura le transmite a tu cerebro que no deberías volver a tocar más una cerilla, ya que te acabará ocurriendo lo mismo.

Inconscientemente, nuestro cerebro va almacenando y captando todas las ideas que nos rodean y muestra cómo funciona el mundo. Así, poco a poco, vamos creando nuestro propio mapa donde guiarnos.

Cuando ves a una persona llorar, lo primero que haces es acercarte a apoyarla y ver qué tal está. ¿Inconscientemente, verdad?

Propias experiencias de tu pasado, te han creado la idea de que si alguien está llorando, lo más probable es que le haya pasado algo malo.

¿Cuál es el problema de este modelo de realidad?

A veces, puede ser un arma de doble filo para nuestro propio sistema de creencias.

Al igual que es realmente útil para la mayoría de las situaciones en nuestro día a día (nos da la posibilidad de realizar algunas acciones en “piloto automático” como ir al baño cuando necesitas orinar), hay veces en las que puedes adoptar una idea que no es correcta sin darte cuenta.

  • ¿Si te muerde un perro quiere decir que todos los perros son peligrosos?
  • ¿Si tu novia te pone los cuernos quiere decir que todas las mujeres son así?
  • Pepito te dice que no consigue resolver el problema de matemáticas porque es extremadamente difícil, ¿significa esto que tú tampoco podrás conseguirlo?

Obviamente, la respuesta a todas estas situaciones es que no. Puede parecer muy fácil desde este punto de vista, pero hay acciones diarias que nuestro cerebro las adopta incorrectamente.

Sistema de creencias

Incompatibilidad entre lo que queremos y nuestro sistema de creencias

Como hemos visto, podemos adquirir una idea errónea en nuestro modelo de realidad muy fácilmente.

Esto es negativo ya que podemos creer cosas inciertas que nos lleven a tomar decisiones equivocadas, o incluso que se produzca una incompatibilidad entre lo que queremos y nuestro sistema de creencias.

Te pongo un ejemplo, a mí siempre me ha gustado leer, ¿vale?

Pues hasta hace un par de años nunca leía, ¿por qué?

  • Leer libros antiguos de poco interés en la escuela no han ayudado mucho (a mi parecer).
  • Pensaba, que ese tiempo que perdía en leer, lo podría usar para disfrutar haciendo otras cosas (jugando a videojuegos, al fútbol con los amigos, etc)
  • Solo creí que existían libros de ficción… y siempre he pensado que para leer un libro me veía la película (más rápida y entretenida), ¡por mucho peor que fuese!

Entonces, por más que intentaba ponerme a leer, inconscientemente mi cerebro lo rechazaba, o como comenté antes, se ha producido una incompatibilidad al querer leer con mi sistema de creencias.

¿Por qué entonces ahora si tengo el hábito de leer?

No es que lo haya intentado más veces, es porque poco a poco mis creencias han ido cambiado.

Cuando me topé con Padre Rico, Padre Pobre de Robert Kiyosaki, me di cuenta de que había muchos aspectos en la vida que no te enseñaban en la escuela y  de los que éramos unos auténticos ineptos, como en este caso, finanzas personales.

Por lo tanto empecé a cambiar mi forma de ver la lectura…

Antes pensaba:

“Leer me gusta, pero sin embargo, es tiempo que podría dedicárselo a coger el móvil o ver la televisión”

Y ahora pienso todo lo contrario:

“Leer cada día es imprescindible para poder aprender y continuar mejorando como persona”

¿Entiendes lo que ha ocurrido?

Antes, pensaba que perdía el tiempo. Ahora, al revés, ¡ojalá tuviera más tiempo para leer!

Si por la noche intento a ponerme a leer, mi cerebro lo adopta como algo bueno, sin embargo antes, lo rechazaba.

Lo mismo pasa al hacer ejercicio.

Para mí, es vital realizar deporte regularmente para sentirme bien conmigo mismo y tener un plus de energía cada día.

Si pasan cuatro días que no hago nada, ¡estoy pegando saltos en mi casa!

Para ti, a lo mejor, es algo coñazo que solo lo haces para encontrarte bien físicamente o reducir peso.

De este modo, te pasaría igual que a mí con la lectura.

¿Cuántas veces has intentado empezar a correr y al final duras dos o tres semanas?

Es completamente imposible de adquirir como hábito porque inconscientemente te estarás mintiendo a ti mismo y en el momento que pienses que no necesitas perder más peso o que te encuentres bien, dejarás de hacerlo.

Bien… ¿Qué me estás contando Jesús?

Solo quiero que veas, que a veces, nuestras creencias pueden jugarnos una mala pasada (tomar una decisión errónea, pelearte con alguien por pensar algo que no es, o simplemente, no estar realizando algo por creer que es imposible).

Como complementario quiero que veas este vídeo de Tony Robbins acerca de nuestros estados emocionales y por qué actuamos de una forma u otro dependiendo del momento. Si ahora no tienes tiempo, guárdalo como favoritos y sigue leyendo 😉

Como crear un sistema de creencias más fiable

¿Qué es lo que debemos hacer entonces para no adoptar esas creencias erróneas?

Como es obvio, todos nos equivocamos.

Nuestro cerebro funciona a base de prueba y error, analiza las causas de algo que no sucedió bien y las identifica para no volverlas a cometer. Entonces, a base de experiencia y feedback, nuestro modelo de realidad va siendo más completo y eficiente.

Por lo tanto, hay que tener cuidado a la hora de analizar esas experiencias para no dar lugar a creencias equivocadas. Aquí te expongo algunos consejos para conseguirlo.

1.- Ser críticos con todo lo que nos rodea

El que muchas personas crean alguna cosa no quiere decir que sea cierto ni mucho menos.

¿Cuánto tiempo se lleva diciendo que es imprescindible beber muchísima leche (de bote) para nuestro crecimiento? ¿Cuántos casos de lactosa hay hoy en día?

¿Realmente era tan buena?

Por lo tanto, antes dar por hecho alguna afirmación, infórmate y compruébalo por ti mismo.

Ten en cuenta la fuente procedente de esa información. Y aunque creas que sea 100 % segura (tus padres lo eran cuando tenías 5 años), piensa que todos nos equivocamos en algún momento y que siempre debes estar abierto a una pequeña posibilidad de que no sea correcta.

2.- Identifica bien las causas de lo que te ocurre

Otro gran problema puede ser el creer algo equivocado por analizar mal el suceso de lo ocurrido.

Hace un par de años tuve una asignatura “muy chula” que se llama Elasticidad y Resistencia de los materiales.

Estudié un mayor número de horas que para cualquier otra, aún así no tuve los conceptos muy claros. ¿Llegó el examen y qué paso?

Un 3,7.

Pensé que demasiado bien había escapado de ese cuatrimestre y que por lo tanto no había tenido el tiempo necesario para afianzar la asignatura.

En verano volví a tomarla, esta vez con mucho más tiempo, me la preparé de principio a fin.

Creí llevarla para un 10, pero que va, llegó el examen y obtuve otro 3,7.

Salí del examen cabreado por lo difícil que había sido. Habían ido a suspender literalmente.

¿Cómo es que ahora sabiéndomelo muchísimo mejor obtengo la misma nota? ¿Qué más tenía que estudiarme? ¿Realmente debo dedicarle más horas de las que lo he hecho?

Entonces, estuve reflexionando. Decidí cambiar mi método de estudio. Cogí unos apuntes nuevos en algunos temarios confusos y realicé los problemas desde otro punto de vista.

Llegó diciembre y tuve un 7,6. ¿Ves lo que te quiero decir?

(También es verdad que el profesor “más exigente” salió de la asignatura y el examen fue más asequible, pero eso no lo es todo)

Existen 6 mil millones de personas en el mundo, y sinceramente, dudo que haya algún gafe o una maldición que te haya caído explícitamente a ti.

¿Hay algo que hayas hecho mal? A lo mejor no, no has podido dar más de ti, si es así… ¿de qué tienes que preocuparte?

En vez de quejarte, actúa, y busca cualquier otro método o acción que te lleve a ese resultado 🙂

Por lo tanto, analizar bien por qué te ha ocurrido algo es crucial para no volver a equivocarte en lo mismo.

3.- Salir de tu zona de confort para renovar tu sistema de creencias

Piensa que en esta vida tú no eres el único que entra en el juego, existen otras personas con diferentes objetivos o modelos de realidad que pueden reaccionar diferente ante una situación.

Ir renovando continuamente este modelo o salir de tu zona de confort te ayudará a tener nuevas visualizaciones de la realidad, a tener una visión más global. No todo lo que ocurre dentro de tu círculo debe ser cierto.

Aquí te dejo otro vídeo en el que explica un poco lo que he comentado aquí hoy, realmente interesante 🙂

Es entoces cuando llegamos a otra cuestión.

Si tu admites una creencia como cierta, o la incluyes en tu modelo de realidad…

¿Se puede cambiar o modificar de forma que no se convierta en una creencia limitante?

Ya has comprobado que en mi caso con la lectura así surgió, pero lo dejo para el post de la semana que viene.

Hoy solo quiero que pienses en lo que te he contado, comprueba estos días si realmente crees que tienes o hayas tenido una creencia que te limite a realizar cualquier cosa.

Si te juega una mala pasada o ya te ha ocurrido alguna vez, quiero que lo comentes aquí con los demás 😉

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Jesús Luque

Viajero empedernido. En diciembre de 2016 comencé mi andadura digital para conseguir una libertad que me permita vivir una vida a mi medida y poder viajar más. Mi objetivo es ayudarte a que tú consigas lo mismo. Si no sabes por dónde empezar, te regalo gratis mi ebook: “7 frases que cambiarán tu vida”

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